 | |  Hacia un nuevo modelo de sociedad - Una sociedad en la cual más de la mitad de las personas no cuenta con los recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas, esto es: comida, salud, educación y vivienda, | |
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Una sociedad en la cual más de la mitad de las personas no cuenta con los recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas, esto es: comida, salud, educación y vivienda, para no hablar de otras cosas que complementan lo que podría definirse como una vida digna, no puede bajo ningún concepto llamarse avanzada ni mucho menos justa. La función primordial de un gobierno es la de procurar el bien común de los habitantes. Propiciar políticas con las que puedan satisfacer esas necesidades.
Cuando las riquezas no están bien equilibradas, los canales de producción están mal repartidos y cuando las bases que soportan las estructuras de la nación no han sido capaces de crear los mecanismos suficientes para que toda la población tenga acceso a las cosas que se consideran fundamentales, hay que producir cambios y realizar reingenierías capaces de generar riquezas mejor distribuidas.
Se hace imperioso que el aparato político nacional inicie acciones que conduzcan a un cambio de las políticas económicas que no han servido sino para aumentar la brecha entre ricos y pobres. Tienen que prepararse, para que las estructuras que equivocadamente se han creado, y que aún cuando han permitido que grupos élites alcancen riquezas inconmensurables, tomen un camino diferente y puedan integrarse a la producción y el trabajo, la gran masa que solo se entera del progreso por vía de la comunicación.
Cuando se producen avances y progresos tecnológicos, aumentan a su vez las necesidades de quienes igualmente quieren acceder a ellos, pero que al no poder satisfacer ni siquiera las primarias, le pone mayor presión a esa gran capa de la sociedad marginada, lo que los conduce a buscar las soluciones por otras vías, provocándose un cuello de botella entre las cosas que se ofertan y su imposibilidad de alcanzarlas.
El aumento de la brecha entre ricos y pobres no solo se traduce en que unos tienen viviendas, salud, educación, comida y trabajo y otros no, sino que en la medida en que se ofertan nuevas cosas, que una parte importante de la población no puede alcanzar, crece la diferencia, aumenta la distancia y se producen mayores contradicciones sociales.
Por eso crecen las protestas, porque además de sentirse insatisfechos porque continúan los apagones, aumenta la factura eléctrica, los combustibles, la comida, la educación, la salud, las medicinas, la ropa y los zapatos, por otro lado observan y se enteran de los grandes privilegios, despilfarros y corrupción existente en las áreas de poder y de quienes constituyen los grupos de poder tradicional.
Por esas razones, hay que cambiar de rumbo. No solo en estilos, sino de fondo.
Se impone que la clase política, por la vía democrática comience a diseñar un nuevo modelo con tintes mucho más humanos. Con tendencia a que los que no tienen nada puedan acceder a lo que tienen derecho. Trazar nuevos esquemas económicos que hagan posible que el bien, sea realmente común y no privilegio de un grupo.
Escrito por: TEÓFILO QUICO TABAR ( tabasa1@hotmail.com)